Autocad

INTRODUCCIÓN AL CAD

Las siglas CAD corresponden a las iniciales de Computer Aiding Desing (Diseño Asistido por Ordenador). Inicialmente la sigla D de CAD hacía referencia más al Dibujo que al Diseño como tal. Se trataba de utilizar el ordenador como sustituto del trazado tradicional con regla y compás.

El ordenador ya empezaba a dibujar, pero todavía no podía ayudar al dibujo. Era demasiado engorrosa la labor de introducir datos por el teclado, y tampoco existían los periféricos adecuados para la salida gráfica, entrada de datos de puntos, ni un soporte sistematizado que permitiera una práctica interactividad máquina-usuario.

La aparición de los ratones, tabletas digitalizadoras, plotters (trazadores gráficos), impresoras gráficas..., unido a la incorporación del monitor como periférico importante del ordenador han derribado las incómodas barreras que impedían la colaboración hombre-máquina en el dibujo.

CAD 2D:es el nombre por el que se designa a aquellos programas de dibujo asistido por ordenador, que se especializan en simplificar   y automatizar el cálculo y trazado de líneas presentes sobre un plano de trabajo (pantalla del monitor o papel).

Los programas CAD 2D constituyen la primera gran revolución en el mundo de la informática gráfica, no solo al liberar al dibujante de parte de su tarea mecánica, sino al ofrecerle un mundo de pequeñas ayudas: memorización de dimensiones, cálculo y representación de proporciones, escalados, repeticiones, superposiciones, etc.

El ámbito de los programas CAD 2D es un universo de dos dimensiones, aún cuando la disposición relativa de las líneas trazadas en él introduzca al espectador a intuir una profundidad.

La denominación CAD 2D ½ se utiliza para aquellos sistemas que manipulan líneas en el espacio, permitiendo una representación semiautomática en perspectiva isométrica de las líneas entradas.

CAD 3D: esta denominación se reserva para aquellos sistemas gráficos que sobrepasan el concepto de herramientas para hacer planos, pudiendo trabajar con volúmenes, en vez de trabajar sólo con superficies. Ello permite abordar, con todas sus consecuencias, el cálculo de las propiedades volumétricas y geométricas de los objetos reales, así como la construcción automática, también de cualquier tipo de vista bidimensional del cuerpo.

Hasta ahora cualquier representación tridimensional de sólidos ha estado en el propio sólido, en su maqueta, o en la mente del que lo concebía. Y cuando éste debía explicarlo sólo tenía tres alternativas: Construirlo (3D), maquetarlo (3D), o realizar sus planos (2D), de acuerdo con unas convenciones establecidas.

El receptor reconstruía, con la ayuda del plano, la volumetría del sólido en su mente. Y así se ha realizado hasta nuestros días la transmisión de las formas tridimensionales, 3D en la mente, 2D en los planos, 3D en otra mente.

La aportación fundamental de la técnica 3D es que ese ciclo básico se ha roto y da cabida a un receptor deformas 3D no humano. El proceso base cambia: 3D en la mente, 3D en el ordenador, 2D en el plano. Pero desde este segundo 3D en el ordenador se abre un horizonte de nuevas aplicaciones, en las ventajas asociadas que de su potencial explotación se derivan.